Este formato es muy conocido por su sencillez, semejante a la tradicional caja de zapatos (la caja la forman dos partes: tapa y base), con la diferencia de que se trabaja sobre cartón compacto lo que le confiere una mayor solidez y prestancia a la caja. Al ser un formato forrado se pueden barajar distintas opciones de personalización y acabados para hacer la caja más atractiva.
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